lunes, 24 de septiembre de 2012
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lunes, 30 de julio de 2012
Despatologizando con Payaso Pez
Junto a mi amado Payaso Pez, despatologizando en plan vintage. Gracias por venir al recital, gracias por la polaroid (ya se puede poner en minúscula, ¿verdad?) y gracias por luchar y estar al pie del cañón. Con la poesía y con las personas. Besako gigante.
martes, 24 de julio de 2012
El mismo mar de todos los veranos (fragmento final de la novela)
... y me arrastrarán felices arriba y abajo sin que a mí me importe nada, sin que a mí me duela ya nada, porque Clara se llevará con ella, espero, lo que queda todavía de capacidad de sufrir -aunque me deje la nostalgia- y no me dolerá ya el haber perdido esta postrera, extemporánea, posibilidad de volver a la vida, esta posibilidad tan loca y tan maravillosa que se ha llamado Clara, y que está todavía aquí, al alcance de mis manos y de mis palabras, de mis besos y mis "no te vayas", pero es como si se hubiera marchado ya, porque, a la inversa de lo que ocurre con el dolor, la verdadera ausencia empieza en el instante mismo en el que comprendemos de verdad que el otro va a marcharse y nosotros nos vamos a quedar sin él. Y Clara solo está todavía aquí para infligirme los últimos latigazos de castigo, los últimos minutos de inquietud -prefiero no pensar que puede estar esperando que le pida "no te vayas"-, antes de dejarme descansar, de dejarme dormir, de dejarme morir, antes de salir las dos de esta habitación horrible que huele mal y tiene únicamente una pared gris al otro lado de la lluvia y la ventana, salir de aquí con las maletas de concurso, y dejarme libre, vacía para siempre de cualquier esperanza, de la tentación tan pesada de la vida, de la ilusión falaz de cualquier posible compañía, para dejarme definitivamente en paz.
Y solo en el último instante, cuando el mozo ha subido al taxi el equipaje, y ella ha pagado la cuenta, y distribuido las propinas, Clara me da un beso leve en la mejilla, somríe con la sonrisa triste de mi Clara de siempre, perdida por unos instantes su seguridad y su aplomo, acerca mucho su boca a mi oído y susurra, no sé si como último palmetazo de castigo o como signo de perdón, pero en cualquier caso como prueba inequívoca de que hasta el final me ha comprendido: "...Y Wendy creció".
Esther Tusquets
martes, 3 de julio de 2012
Leer y escribir poesía
A finales de julio tendremos la oportunidad-placer de disfrutar de Concha García en Fuentetaja donde impartirá un taller de poesía. No se me ocurre una manera mejor de despatologizar la poesía este verano. ¿Y a ti?
lunes, 2 de julio de 2012
martes, 19 de junio de 2012
Juanita Márkez despatologizando
En la fotografía superior, podemos ver a la maravillosa Juanita Márkez luciendo el modelo clásico por la despatologización de la poesía. El caché de la prenda se ha multiplicado por dos y la moral de este disparatado e impetuso movimiento es ya imparable. Gracias, Juanita. Por esta foto y por todo lo demás.
No me sale del coño
No me sale del coño
escribir
me sale de los orificios de mis orejas
del recuerdo de unos
pendientes
de un hilo
dental
del hueco de tu muela
No me sale del coño
me sale de la vista cansada de pagar a Autónomos,
ni siquiera mi hijo
me salió del coño,
me sale de las cicatrices de las bicicletas
de los ojos frescos de los pescados
de las lenguas de los corderos
del coño de los otros
de la ausencia del frasco
de las pequeñas esencias
del olor a sudor en los colegios
No me sale del coño
escribir
me sale de los cobardes
que se comen a los muertos
y a los enfermos
que los arropan mientras hablan por teléfono
de las bragas talla –s
Nada me sale del coño
ni me entra
no tengo coño
Me sangra la mano
cuando escribo:
“¡No me sale del coño
escribir!”
No me sale pedir la vez
meto los pies
sin permiso
en el vaso de agua
me ahogo en el supermercado
y en los tenedores
me sale moho en la cortina
se me cae el alcohol de la cerveza
¡No me sale!
¡No me sale!
¡No me entra
en la cabeza!
No me sale del coño
escribir
me sale de los Máster del Universo
editorial
económico,
ni siquiera mi hijo me salió del coño
No tengo coño
¡no me sale del coño tener coño!
No me sale del coño
escribir
me sale del agujero del mundo
María Castrejón
jueves, 3 de mayo de 2012
Susanna Martín despatologizando
Susanna Martín, la niña de los dibujillos, otra hermosa a la par que talentosa despatologizante. Gracias. Y gracias a Elena Urko por la fotografía.
PRESENCIA
tu voz
en este no poder salirse de las cosas
de mi mirada
ellas me desposeen
hacen de mí un barco sobre un río de piedras
si no es tu voz
lluvia sola en mi silencio de fiebres
tú me desatas los ojos
y por favor
que me hables
siempre
Alejandra Pizarnik
en este no poder salirse de las cosas
de mi mirada
ellas me desposeen
hacen de mí un barco sobre un río de piedras
si no es tu voz
lluvia sola en mi silencio de fiebres
tú me desatas los ojos
y por favor
que me hables
siempre
Alejandra Pizarnik
jueves, 26 de abril de 2012
El poder de la erótica
Placeres Secretos.
Recital de poesía erótica escrita por mujeres mañana viernes 27 a las 20:30
en Los diablos azules (Apodaca, 6. Metro Bilbao-Tribunal)
Coordinadoras:
Rosa Silverio y Silvia Cuevas-Morales
Invitadas:
Ángeles Fernangómez
Ángeles Fernangómez
Emmy Lajara
Eva R. Picazo
Laura Cancho
María Marlene Castrejón
Mayte Albores
Paz Hernández Páramo
Sonia Betancort
Vera Moreno
Actuación Especial de la bailarina:
Yoinet Maldonado
Apúntate en al evento en Facebook
miércoles, 25 de abril de 2012
viernes, 20 de abril de 2012
lunes, 19 de marzo de 2012
Respuesta
Cada día más rojas
las hojas de los perales.
Dime lo que sangra.
No es el verano
pues el verano se fue pronto.
No es el pueblo
pues el pueblo aunque borracho en la carretera
no se ha caído.
No es mi corazón
pues mi corazón ya no sangra más
que la flor de la arnica.
Nadie ha muerto este mes
nadie ha tenido la suerte
de recibir un permiso de trabajo.
Nos alimentábamos de sopa
no permitimos que durmieran en el granero
más pensamientos suicidas
de lo que es normal en noviembre.
Dime lo que sangra
tú que ves la oscuridad.
Las manos del mundo
amputadas por el beneficio
sangran en
calles de matanza.
las hojas de los perales.
Dime lo que sangra.
No es el verano
pues el verano se fue pronto.
No es el pueblo
pues el pueblo aunque borracho en la carretera
no se ha caído.
No es mi corazón
pues mi corazón ya no sangra más
que la flor de la arnica.
Nadie ha muerto este mes
nadie ha tenido la suerte
de recibir un permiso de trabajo.
Nos alimentábamos de sopa
no permitimos que durmieran en el granero
más pensamientos suicidas
de lo que es normal en noviembre.
Dime lo que sangra
tú que ves la oscuridad.
Las manos del mundo
amputadas por el beneficio
sangran en
calles de matanza.
John Berger
martes, 13 de marzo de 2012
Lectura poética
Deborah Antón
Jesús Calonge
María Castrejón
Antonio Rómar.
Presentadxs por el Dr. Urceloy
A las 21:00 h en Huertas, 14 Piso 1
Jesús Calonge
María Castrejón
Antonio Rómar.
Presentadxs por el Dr. Urceloy
A las 21:00 h en Huertas, 14 Piso 1
Despatologizando, despatologizando...
Dos bellos guerrilleros, Julián Martínez y Juan Manuel Gallardo, listos para despatologizar.
domingo, 4 de marzo de 2012
Documento Nacional de Identidad
Yo era el niño que ardía en mis ojos.
Agustín Gutiérrez
Aquí estoy. Me llamo Txus y soy transgénero.
Llevo siglos siéndolo.
Fui niño bollera y niña gay.
Madre me trans-vestía como una señorita:
manoletinas, braguitas y encajes, lacitos,
un parche en el ojo vago, gafas.
Plantillas correctivas. Pelo largo moreno, muy liso.
Hice la comunión trans-vestida de blanco.
Era una pequeña y folclórica gordita.
Era marika.
Adivinad qué papél me pedía en el juego tonto ese de apapasyamamás...
Crecí seducida por pelis de romanos, duelos al sol y hombres de hojalata.
Yo era Tarzán o Guillermo, el Travieso.
En mi bola de cristal amaba a Alaska (cuando todavía podía ser Olvido Gara).
Y leía Mujercitas y era Jo. Leía Los Cinco y era Jorge.
Engullía libros de la Blyton y suplicaba a mis padres poder
vivir en un estricto internado inglés, solo para chicas.
Tomaría cerveza de jenjibre y pasteles por la noche.
Podría cabalgar a lomos de la masculina señorita Roberts... Mmmmm.
Una vez una niña me besó en un baño y me dijo que me parecía a Superman.
Ese fue uno de los días más felices de mi vida.
Un día perfecto en Transylvania.
Txus García
Comando por la despatologización en el Mediterráneo
Aquí están los complementos de la guerrilla despatologizadora:

Diseñadas por el artista visual FLICK y el future artist Favio.
¿Razón? aquí: despatologizacióndelapoesia@gmail.com
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Yo entiendo la poesía
lunes, 13 de febrero de 2012
EL EXAMEN
Cuando me acuesto para una mamografía
me siento como mi padre en la cama del hospital
a punto de respirar por última vez; puedo sentirme dentro suyo,
mis brazos en sus brazos, mis manos llenando las suyas,
mi pecho es su pecho: quedan tres respiraciones,
en fila como los últimos tres óvulos de una mujer.
No sé cuándo encontró el bulto,
asomándose al mundo sobre su clavícula.
Pero cuando me acuesto y me preparo a morir,
lista para encontrar una esfera dura como
un guisante marchito sumergido en mi pecho,
siento cómo me escurro enteramente
dentro de mi padre,
hondo dentro suyo
como una canoa mortuoria
de la medida exacta de mi cuerpo.
Le gustaba mostrármelos,
los nódulos, los puntos, las lesiones de los rayos,
el mapa apergaminado de su pecho. Cuando se fue
-uno, dos, tres, y después nada-
dejó el cuerpo sobre la cama
como a las mitades de un molde,
o de un yeso partido.
Quisiera poder decir que vi una pata esbelta
y bien formada emerger de la crisálida, un ala
humedecida, una criatura abriéndose al sol
y volando fuera de la ventana, pero murió sumergido
dentro de su cuerpo, hundiéndose más y más
hasta irse del todo,
como un cuerpo enterrado disolviéndose en la tierra.
Me desnudo hasta la cintura, de espalda
sobre la madera, paso a paso van
mis dedos por mi pecho, exploradores
a la intemperie del polo nevado, buscando
la punta del eje. Que no encuentres nada,
susurra mi padre, y los dedos paso a paso
paso tal como él solía jugar conmigo
a la Araña Itsy Bitsy, subiendo
muy despacio por mi brazo. Su parte preferida
era la lluvia, el insecto cayéndose,
y la mía el regreso, el grifo seco
una vez más, los ocho dedos subiendo,
el juego, que no tenía fin.
Sharon Olds
Traducción de Mori Ponsowy
me siento como mi padre en la cama del hospital
a punto de respirar por última vez; puedo sentirme dentro suyo,
mis brazos en sus brazos, mis manos llenando las suyas,
mi pecho es su pecho: quedan tres respiraciones,
en fila como los últimos tres óvulos de una mujer.
No sé cuándo encontró el bulto,
asomándose al mundo sobre su clavícula.
Pero cuando me acuesto y me preparo a morir,
lista para encontrar una esfera dura como
un guisante marchito sumergido en mi pecho,
siento cómo me escurro enteramente
dentro de mi padre,
hondo dentro suyo
como una canoa mortuoria
de la medida exacta de mi cuerpo.
Le gustaba mostrármelos,
los nódulos, los puntos, las lesiones de los rayos,
el mapa apergaminado de su pecho. Cuando se fue
-uno, dos, tres, y después nada-
dejó el cuerpo sobre la cama
como a las mitades de un molde,
o de un yeso partido.
Quisiera poder decir que vi una pata esbelta
y bien formada emerger de la crisálida, un ala
humedecida, una criatura abriéndose al sol
y volando fuera de la ventana, pero murió sumergido
dentro de su cuerpo, hundiéndose más y más
hasta irse del todo,
como un cuerpo enterrado disolviéndose en la tierra.
Me desnudo hasta la cintura, de espalda
sobre la madera, paso a paso van
mis dedos por mi pecho, exploradores
a la intemperie del polo nevado, buscando
la punta del eje. Que no encuentres nada,
susurra mi padre, y los dedos paso a paso
paso tal como él solía jugar conmigo
a la Araña Itsy Bitsy, subiendo
muy despacio por mi brazo. Su parte preferida
era la lluvia, el insecto cayéndose,
y la mía el regreso, el grifo seco
una vez más, los ocho dedos subiendo,
el juego, que no tenía fin.
Sharon Olds
Traducción de Mori Ponsowy
Despatologización de la poesía en la FNAC de Alicante
El primer acto público y solemne por la despatologización de la poesía tendrá lugar en la FNAC de Alicante el próximo viernes 17 de febrero. Espero que me acompañéis y recitéis conmigo a modo de oración despatologizadora. Gracias a L´Aparadora por invitarme y brindarme la posibilidad de hacer uso de la poesía de transmisión oral. Ahora más que nunca, seamos todxs conscientes de que la poesía es un arma de creación masiva.
Para más información y menos píxeles, os recomiendo visitar la agenda cultural de la Fnac de Alicante.
viernes, 3 de febrero de 2012
ESTOY DEMASIADO CERCA PARA QUE ÉL SUEÑE CONMIGO
Estoy demasiado cerca para que él sueñe conmigo.
No vuelo sobre él, de él no huyo
Entre las raíces arbóreas. Estoy demasiado cerca.
No es mi voz el canto del pez en la red.
Ni de mi dedo rueda el anillo.
Estoy demasiado cerca. La gran casa arde
Sin mí gritando socorro. Demasiado cerca
para que taña la campana en mi cabello.
Estoy demasiado cerca para que pueda entrar como un huésped
que abriera las paredes a su paso.
Ya jamás volveré a morir tan levemente,
tan fuera del cuerpo, tan inconsciente,
como antaño en su sueño. Estoy demasiado cerca,
demasiado cerca. Oigo el silbido
y veo la escama reluciente de esta palabra,
petrificada en abrazo. Él duerme,
en este momento, más al alcance de la cajera de un circo
ambulante con un solo león, vista una vez en la vida,
que de mí que estoy a su lado.
Ahora, para ella crece en él el valle
de hojas rojas cerrado por una montaña nevada
en el aire azul. Estoy demasiado cerca,
para caer del cielo. Mi grito
sólo podría despertarle. Pobre,
limitada a mi propia figura,
mas he sido abedul, he sido lagarto,
y salía de tiempos y damascos
mudando los colores de mi piel. Y tenía
el don de desaparecer de sus ojos asombrados,
lo cual es la riqueza de las riquezas. Estoy demasiado cerca,
demasiado cerca para que él sueñe conmigo.
Saco mi brazo que está debajo de su cabeza dormida,
Mi brazo dormido, lleno de agujas imaginarias.
En la punta de cada una de ellas, para su recuento,
Se han sentado ángeles caídos.
Wislawa Szymborska
Versión de Elzbieta Borkiewicz
No vuelo sobre él, de él no huyo
Entre las raíces arbóreas. Estoy demasiado cerca.
No es mi voz el canto del pez en la red.
Ni de mi dedo rueda el anillo.
Estoy demasiado cerca. La gran casa arde
Sin mí gritando socorro. Demasiado cerca
para que taña la campana en mi cabello.
Estoy demasiado cerca para que pueda entrar como un huésped
que abriera las paredes a su paso.
Ya jamás volveré a morir tan levemente,
tan fuera del cuerpo, tan inconsciente,
como antaño en su sueño. Estoy demasiado cerca,
demasiado cerca. Oigo el silbido
y veo la escama reluciente de esta palabra,
petrificada en abrazo. Él duerme,
en este momento, más al alcance de la cajera de un circo
ambulante con un solo león, vista una vez en la vida,
que de mí que estoy a su lado.
Ahora, para ella crece en él el valle
de hojas rojas cerrado por una montaña nevada
en el aire azul. Estoy demasiado cerca,
para caer del cielo. Mi grito
sólo podría despertarle. Pobre,
limitada a mi propia figura,
mas he sido abedul, he sido lagarto,
y salía de tiempos y damascos
mudando los colores de mi piel. Y tenía
el don de desaparecer de sus ojos asombrados,
lo cual es la riqueza de las riquezas. Estoy demasiado cerca,
demasiado cerca para que él sueñe conmigo.
Saco mi brazo que está debajo de su cabeza dormida,
Mi brazo dormido, lleno de agujas imaginarias.
En la punta de cada una de ellas, para su recuento,
Se han sentado ángeles caídos.
Wislawa Szymborska
Versión de Elzbieta Borkiewicz
martes, 31 de enero de 2012
¿Cansadx de adoptar posturas imposibles? ¿De arrodillarte? ¿De aguantar el frío polar junto a la puerta mientras examinas los estantes? ¿De mover grandes estructuras plagadas de novelas románticas para atisbar los títulos que aguardan en las estanterías traseras, de subir peligrosas escaleras y de preguntar a lxs librerxs: «Poesía, por favor»? Si estás hartx de no encontrar lo que buscas, de hacer pedidos que no llegan, de dar tu correo electrónico y tu número de móvil y esperar a que un pitido te despierte de la siesta avisando de que YA puedes leer el poemario que tanto deseas. Si aborreces la letra G (García Lorca, Gamoneda y García Montero) porque copa el espacio del conocimiento plural, si sufres todo esto en silencio, entonces: ¡ÚNETE!
Poetas del mundo, despatoligizemos la poesía. La poesía SÍ se entiende. Y «entender» según la real academia es sinónimo de «penetrar». La poesía nos penetra y por eso es estigmatizada.
Existió un tiempo para la poesía, para la memoria, para el canto y la oración… para las consignas. Hubo un tiempo en el que la poesía era poderosa y útil, era del pueblo. Abogo desde aquí por la recuperación de la poesía como arma política y seductora. Como un acto público y de masas. Insto a lxs editorxs y librerxs a que rompan ese victimismo que rodea al acto poético. La poesía SÍ se entiende, SÍ se vende. Vendamos versos contra aquellxs que pretenden vendarnos los ojos y las manos. Vendamos a lxs poetas como las voces que necesitamos en tiempos de crisis. ¡Acabemos con la dictadura de los libros al peso! La poesía es barata y frágil, y peligrosa. Por eso fue patologizada. Lxs poetxs no estamos enfermxs, no somos enfermxs. Aquellxs que leen poesía no son solo mezquinos intelectuales que recitan de memoria frases encriptadas, ni melancólicas damas. Lxs poetxs somos hip-hoperxs, performers, gritadorxs de eslóganes. Liberemos la metáfora, el símbolo y la imagen del oscurantismo que las oculta porque la poesía SÍ se entiende. Se mete dentro de nosotrxs y nos hace más fuertes.
Si estas hartx de todo esto y crees que la poesía somos todxs, que la poesía eres tú y una tirita pisada en el asfalto, únete a la cruzada por su despatologización.
Madrid, 31 de enero de 2012
María Castrejón
sábado, 21 de enero de 2012
UN ESQUELETO ESCRIBE SUS MEMORIAS
Supongamos que llueve
y estamos cansados de escribir,
supongamos también
que es escandaloso
el precio de los funerales,
que aquel hombre y aquella mujer
que tanto amamos
ya no son nuestros amantes
sino una ficción
en el mar de las ficciones.
Supongamos
que nos tocamos el cuerpo y nos decimos
"este no es mi cuerpo",
Que nos tocamos los ojos y nos decimos
"estos sí son mis ojos";
entonces, solo entonces,
empezamos a viajar entre los muertos.
El paisaje por donde vamos
es hermoso, digamos tropical,
pero también es hermosa la aridez,
digamos de Manhattan.
Así, cada vez más hacia dentro,
nos encontramos,
como el que no quiere la cosa,
con unos cuantos esqueletos,
con unas rosas, con abundantes frutos de mar
y con las ganas de llorar entre las gallinas.
Supongamos, pues, que también estamos
cansados de mirar hacia dentro,
que queremos estar junto a nuestra madre un ratito,
un poquito de amor
sería suficiente para dejar
de llorar todos los recuerdos.
Supongamos, es solo un suponer,
que hemos sido felices alguna vez,
que no llueve esta tarde,
que estamos cansados de morir,
que aquí no ha pasado nada
y escribir tiene
un extraño sentido verdadero.
Dionisio Cañas
y estamos cansados de escribir,
supongamos también
que es escandaloso
el precio de los funerales,
que aquel hombre y aquella mujer
que tanto amamos
ya no son nuestros amantes
sino una ficción
en el mar de las ficciones.
Supongamos
que nos tocamos el cuerpo y nos decimos
"este no es mi cuerpo",
Que nos tocamos los ojos y nos decimos
"estos sí son mis ojos";
entonces, solo entonces,
empezamos a viajar entre los muertos.
El paisaje por donde vamos
es hermoso, digamos tropical,
pero también es hermosa la aridez,
digamos de Manhattan.
Así, cada vez más hacia dentro,
nos encontramos,
como el que no quiere la cosa,
con unos cuantos esqueletos,
con unas rosas, con abundantes frutos de mar
y con las ganas de llorar entre las gallinas.
Supongamos, pues, que también estamos
cansados de mirar hacia dentro,
que queremos estar junto a nuestra madre un ratito,
un poquito de amor
sería suficiente para dejar
de llorar todos los recuerdos.
Supongamos, es solo un suponer,
que hemos sido felices alguna vez,
que no llueve esta tarde,
que estamos cansados de morir,
que aquí no ha pasado nada
y escribir tiene
un extraño sentido verdadero.
Dionisio Cañas
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